Encontré una cosa que se llama manual del guerrero de la luz, de Coelho. Y no paré hasta terminarlo, porque hay una gran historia detrás de un par de guerreros de la luz que conozco.
Aquí algunos párrafos que me llegaron.
Un guerrero de la luz muchas veces se desanima.
Siente que nada consigue despertar la emoción que deseaba. Muchas tardes y noches debe permanecer manteniendo una posición conquistada sin que ningún acontecimiento nuevo le devuelva el entusiasmo.
Sus amigos comentan: "Tal vez su lucha haya terminado".
El guerrero siente dolor y confusión al escuchar estos comentarios porque sabe que aún no llegó hasta donde quería. Pero es obstinado, y no abandona lo que había decidido hacer.
Entonces, cuando menos lo espera, una nueva puerta se abre.
Un guerrero de la luz necesita amor.
El afecto y el cariño forman parte de su naturaleza, tanto como el comer, beber o el gusto por el Buen Combate. Cuando el guerrero no se siente feliz ante una puesta de sol, es que algo anda mal.
En este momento, interrumpe el combate y va en busca de compañía, para contemplar juntos el atardecer.
Si tiene dificultades para encontrarla, se pregunta a sí mismo: "¿Tuve miedo de aproximarme a alguien? ¿Recibí afecto y no lo percibí?"
Un guerrero de la luz usa la soledad, pero no es usado por ella.
A veces el guerrero de la luz tiene la impresión de vivir dos vidas al mismo tiempo.
En una de ellas, es obligado a hacer todo lo que no quiere, luchar por ideas en las que no cree. Pero existe otra vida, y él la descubre en sus sueños, lecturas, gente que piensa como él.
El guerrero va permitiendo que sus dos vidas se aproximen. “Hay un puente que uno lo que hago con lo que me gustaría hacer”, piensa. Poco a poco, sus sueños van apoderándose de su rutina, hasta que él percibe que está listo para lo que siempre deseó.
Entonces basta un poco de osadía para que ambas vidas se transformen en una sola.
Un guerrero de la luz estudia con mucho cuidado la posición que pretende conquistar.
Por más difícil que sea su objetivo, siempre existe una manera de superar los obstáculos. Él verifica los caminos alternativos, afila su espada, procura llenar su corazón con la perseverancia necesaria para enfrentarse al desafío.
Pero a medida que avanza, el guerrero se da cuenta de que existen dificultades con las cuales no contaba.
Si permanece esperando el momento ideal, nunca saldrá del lugar; es preciso un poco de locura para dar el próximo paso.
El guerrero usa un poco de locura. Porque en la guerra y en el amor, no es posible preverlo todo.
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