sábado, 30 de mayo de 2009
...Antropología...
Ahí parten de que el hombre es un ser "distinto", y muuuuchas veces superior al resto de los animales, ya sea por la razón o por poseer espíritu (Platón, Aristóteles...etc). Peeeero tengo que decir que en estos momentos...tengo frío, tengo hambre, estoy muuuy resfriado, tengo sueño así que no puedo pensar mucho, mi corazón está trizado y mas encima ALGUIEN rompió mis lentes así que no veo nada. En consecuencia, y por mas que trato, no encuentro mayor diferencia entre un perro de la U y yo...
martes, 26 de mayo de 2009
...Los capo...
Hoy vi los videos que grabamos cuando estábamos en plena, y puta que hablamos y hacemos weás. Uno jura que dice, o le dicen las cosas mas grandes cuando está con copete. Por un lado es bueno sentir eso aunque sea por un momento, pero por el otro lado es triste (para mi) no tener esa actitud estando "normal". Me refiero a tener el coraje de decir Te quiero, o Te amo, o simplemente expresarse, que son cosas tan necesarias a veces, tanto para uno, o para las personas que están alrededor y de hecho a veces uno ni se imagina lo vital que puede ser para alguien recibir ese cariño.
El viaje me dejó un sabor raro, ni alegría ni tristeza, ni pena ni gloria...es extraño como el tiempo no pasa por allá, todos en lo mismo, los mismo negocios de siempre, la misma gente, las mismas penas, las mismas excusas...
Pero me di cuenta de un par de cosas, por ejemplo de que mi casa es un castillo. Estamos totalmente aislados del mundo, y es una actitud que tomamos todos al llegar acá. De hecho creo que en los 6 o 7 años que llevamos en Santiago habré invitado un par de personas a mi casa, mi mamá a su amiga, mi tío a un par de amigos y....para de contar. Y es algo que me está empezando a asustar porque me estoy dando cuenta de que es como si faltara una parte de mi, que libero allá en Penco cuando viajo. Eso de creer en la amistad, o en la hermandad mejor dicho, a ciegas, y en dar todo por personas y sentirse 100% retribuido es brígido, pero es mas brígido el que eso muera acá en Santiago.
En fin creo que fue un gran error por parte de mi mamá y mi tío criarnos así, con un cierto miedo excesivo al mundo...
Me quedo con la frase (un poco modificada) que me entregó el filosofo Wladimir Morales...
"Hay que ser un perro de la calle"
jueves, 21 de mayo de 2009
...Primer post en el blog...
El tren de la vida
Un amigo me habló de un libro que comparaba la vida con un viaje en tren.
Un viaje muy interesante al ser bien interpretado.
Exactamente así, la vida no pasa de ser eso, un viaje en tren lleno de embarques y desembarques, algunos accidentes, sorpresas agradables en algunos momentos y en otras grandes tristezas.
Al nacer entramos a ese tren y nos entregamos en las manos de algunas personas que pensamos, estarán siempre en ese viaje con nosotros: nuestros padres, desgraciadamente eso no es verdad; en alguna estación ellos bajan y nos privan de su cariño, amistad y compañía irremplazables... además que personas interesantes y que pueden llegar a ser muy especiales para nosotros, abordaran el tren en algún momento.
También llegaran nuestros hermanos, amigos y maravillosos amores. Muchas personas toman ese tren, solo para pasear, otras encuentran en el viaje solamente tristezas, y otros circularan por él, listos para ayudar a quien los necesite.
Muchos al bajar dejan recuerdos eternos, algunos otros pasan por allí de tal manera que cuando desocupan sus asientos, nadie percibe sus ausencias.
Es muy común que muchos pasajeros, que nos son muy queridos se ubiquen en vagones diferentes al nuestro, por lo tanto nos vemos obligados a hacer el trayecto separados de ellos, eso no nos impide que durante el viaje atravesemos muchas veces con grandes dificultades nuestro vagón para llegar hasta el que es ocupado por nuestros seres especiales, solo que difícilmente nos podremos sentar a su lado, muchas veces puede haber alguien ocupando ese lugar.
Nada importa, el viaje es así, lleno de atropellos, sueños, fantasías, esperas, despedidas.
Eso sí, jamás tiene retorno, siempre va hacia delante.
Hagamos el viaje de la mejor manera posible, tratando de relacionarnos bien con todos los pasajeros, sin hipocresías, buscando en cada uno de ellos lo mejor que tengan para ofrecer.
Recordando, siempre, que en cualquier momento del camino ellos podrán flaquear, es necesario entender esto pues, probablemente, nosotros a lo largo del camino, flaquearemos muchas veces, y seguramente habrá alguien que nos entienda como nosotros hemos entendido a nuestro prójimo.
El gran misterio, al final, es que jamás sabremos en cual parada nos bajaremos, y mucho menos nuestros compañeros y ni siquiera el que esta sentado más próximo a nosotros, justo en el asiento de al lado.
Me quedo pensando si al bajarme de ese tren sentiré nostalgia... creo que si la sentiré, al separarme de los amigos hechos durante el trayecto, será al menos doloroso.
El dejar a mis hijos continuar solos el viaje, será extremadamente triste, pero me agarraré a la esperanza de llegar, en algún momento a la estación principal, y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían en el momento de embarcar, y lo que más feliz me dejará será pensar, que yo colabore en el crecimiento de ese equipaje y en hacerlo más valioso.
Todos juntos en este incierto viaje, hacia un destino común: la última estación.
Una estación desconocida para todos... una incógnita... En este hermoso viaje para algunos y desagradable para otros nuestras vivencias aumentan día a día... Nos hacen más sensibles o nos endurecen día a día. Estación tras estación se suceden diariamente, y pasamos del amor al desamor, de la esperanza a la desesperanza, del apego al abandono, de alegría a la tristeza... O tal vez nuestras estaciones se suceden en orden diferente... pero una tras otra forman parte de nuestras vidas.
Cada estación tiene un mensaje, una enseñanza. Nos encontramos con rostros conocidos en este tren o con otros que nunca vimos antes pero que aparecen por algo en nuestras vidas.
Al iniciar el viaje nuestra valija no nos pesa tanto, pero minuto a minuto se llena de recuerdos, de pasiones, de momentos...
Tratemos de no ser rígidos en el recorrido, tratemos de desviarnos cuando nuestro espíritu así lo quiere, tratemos de descansar cuando el cansancio ya no nos permite disfrutar ni gozar...
La meta final nos espera a todos por igual, está en nosotros disfrutar de este viaje y llevarnos en la valija lo más lindo, lo más profundo, y todo aquello que hace que un simple paseo se convierta en un viaje inolvidable.
El viaje puede ser importante pero el contenido de nuestra valija es el que nos permitirá seguir de pie ante las adversidades, ante los contratiempos.
Por eso no dudemos en guardar en ella los mejores recuerdos, las más hermosas pasiones, los más grandes amores y por sobre todo: los instantes en que fuimos muy pero muy felices... Sólo abriendo esa valija a medida que se acerque la última estación podremos afirmar que valía la pena este viaje.
Bueno hermanito, te amo po ctm jaja, los dos sabemos que las palabras, con la gente que uno ama, están de más, tu ya lo sabes todo, fuerza, y me tienes aquí. Siempre hay un lugar para tí aquí en la ciudad tóxica...
